La madre contrarreloj quiere tener todo bajo control. Hoy, durante toda la mañana, le ha estado negando la siesta a su hija para que duerma de tarde, camino al ginecólogo.
Ahí está, en la sala de espera, puntual y contenta de haberlo logrado, su hija durmiendo plácidamente y su hijo muy tranquilo y entretenido con los libros.
Pasa el tiempo. No la hacen pasar pero la llaman para llenar un formulario, para tomarle la presión (“mire que no estoy embarazada, jajaja”) pero del médico, que a eso vino, nada.
Ya pasó una hora desde que su hija se durmió, se va a despertar en cualquier momento, estará despierta durante la consulta, justo lo que la madre contrarreloj, aquella que lo quiere controlar todo, quería evitar.
Le toca. El médico, predilecto de su amiga, le parece parco, casi no pregunta, ella le cuenta y... obvio, su hija se despierta y empieza a parlotear. Pasa a la silla de examinación y el doctor comienza a revisarla. La niña no para de hablar como para ablandar las ondas del aire, el médico casi terminó pero no, decide palpar y mete la mano y la mete y la mujer se incomoda y mete y mete y la niña dice que te mete la mano en el culo y duele y la mamá dice no no, es que me está examinando y piensa no me está examinando me está violando este hijo de ... Ya terminó. La mujer se baja la pollera y sale del consultorio.
Pasaron 7 minutos. Toda una mañana contrarreloj para que la hija termine siendo testigo de su humillación en tiempo récord. Como si la humillación fuera menos cuando la soportamos solas.
La madre contrarreloj sigue funcionando. El hijo tiene su clase de natación. Falta pasar por la farmacia para comprar remedios para la conjuntivitis de la hija. Volver a casa preparar la cena todo igual pero esa espina que hoy le clavaron seguirá ahí. Clavada a contrarreloj.
Played: 200 | Download | Duration: 00:00:48
Hay formas que parecen lo que no son y seres que no tienen forma